Mención Honrosa
En Concepción, la lluvia tiene título universitario: sabe caer con ritmo y estilo. Los paraguas compiten por ver quién baila mejor entre los charcos, y las calles se vuelven espejos de neón. Dicen que los penquistas no se mojan, se hidratan con elegancia. En los cafés huele a poesía húmeda, y los autos pasan como si fueran peces metálicos. Cuando por fin sale el sol, todos miran con desconfianza, como si fuera un turista perdido. Pero al final sonríen: porque en el Biobío, hasta la lluvia sabe contar historias.
Antonella Castro Moraga, 17 años, Coronel.
Ilustración: Carles Ballesteros (@carles_ballesteros)

