Premio al Talento Mayor
Hace medio siglo atrás, un sonido bronco, prolongado, revolucionaba las cocinas de los hogares loceros en Penco. Era el pito de las doce anunciando la hora de la vianda. Desde los cerros aledaños a la Fanaloza, se descolgaban, como gajos, niños y esposas muy jóvenes que corrían al encuentro del padre o del esposo para llevar la vianda y abrazar al ser querido. Esta vieja costumbre desapareció hace muchos años. Los niños de ayer hoy son abuelos. Las madres de entonces, capaz que no existan. Pero en la memoria de los abuelos de hoy, esa costumbre, aún, pervive.
Arturo Belmar Monares, 74 años, Penco.
Ilustración: Amanda González (@amandina.catrala)

